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Visión y Velocidad en conducción

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Respecto al análisis de los factores que inciden en la seguridad, cabe destacar que, según datos de la DGT 2014, la velocidad inadecuada estuvo presente en el 10% de los accidentes con víctimas y que este porcentaje se eleva al 17% cuando sucede en vía interurbana. En los casos de accidentes con víctimas mortales, este factor estuvo presente en el 21% de ellos.

El primer efecto que se produce al aumentar la velocidad es el incremento en la distancia de detención, que es la suma de la distancia que recorremos durante el tiempo de reacción y la distancia de frenado. Si a esto se le añade que el conductor posee alguna deficiencia visual indebidamente compensada o alguna patología ocular, la probabilidad de sufrir un siniestro aumenta considerablemente.

La velocidad en las curvas es el factor más peligroso de la velocidad, puesto que el vehículo está sometido a diferentes fuerzas que, en el momento que se desequilibran, ponen en un compromiso la estabilidad del vehículo, pudiendo provocar una salida de vía.

Durante la conducción, las imágenes de los objetos se proyectan en la retina de forma difusa, pues se captan y suceden a gran velocidad. Ahora bien, a medida que se incrementa la velocidad, las imágenes se tornan más confusas, por lo que, a efectos prácticos, se reduce la visibilidad a lo que los expertos denominan campo de visión cinético. Y si la velocidad es muy alta, la vista del conductor sufre algo parecido al efecto túnel, es decir, el campo de visión queda tan reducido que se tiene la sensación de circular por un túnel.

Es por esto que el campo visual depende directamente de la velocidad del vehículo. Por ello, cuanto menor sea esta, mayor grado de la vía es posible abarcar con la visión.

  • A 35 km/h se cubriría aproximadamente un ángulo de 104°. Gracias a esta velocidad moderada, sería fácil detectar objetos situados fuera de los márgenes de la carretera.
  • A 65 km/h se reduciría la visión periférica, pudiendo observar solo un 70° de la vía, que disminuye a medida que aumenta la velocidad del vehículo.
  • A 100 km/h el ángulo de visión periférica baja hasta los 42°. Esto limita la percepción a elementos muy cercanos a la calzada o en el carril anexo.
  • A 130 km/h aparece el denominado “efecto túnel”, limitando la visión a solo un ángulo de 30°. Debido a este fenómeno se dejan de percibir objetos periféricos a ambos lados de la vía, como señales, semáforos, animales que puedan irrumpir en la carretera, obstáculos o peatones. A esta velocidad, el conductor puede no ser capaz de advertir una situación de riesgo que suceda en el exterior de la vía, ya que estaría fuera de su campo visual y no reaccionar adecuadamente.
  • A 150 km/h se produce el ‘cataclismo perceptivo’. Este efecto consiste en la pérdida de la visión periférica e imposibilidad para evaluar correctamente distancias y velocidades.

Recuerda que una reducción de velocidad de solo 10 km/hora puede mejorar nuestra visión periférica entre 7° a 10°.

 

VISION Y VELOCIDAD 2014

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